Shantal y Fernando, la boda inesperada que me sorprendió.
Para ser sinceros yo nunca tuve contacto con Shantal y Fernando (es decir no los conocí ni hablé con ellos hasta el día de la boda). En realidad quien me contrató fue la madrina (quien es como mi tía ya que es una amiga íntima de la familia desde que tengo memoria). Jamás había pasado por esta situación y gracias a ello iba un poco nervioso...más de lo normal (sí, aún cuando llevo más bodas de las que podríamos contar, me sigo poniendo nervioso en cada una de ellas).
Me relajé bastante cuando hablé con Shantal y ví que era súper relajada, creo que una de las ventajas que tengo gracias a mi manera de trabajar es que NO te dirijo en todo momento salvó cuando sea necesario, lo que te da un poco más de libertad y evita que te sientas asfixiada en el día más importante de tu vida y más si tienes encima a un extraño que independientemente de que venga recomendado...acabas de conocer hace apenas algunos minutos.
Las fotos dentro de su casa fueron de lo más orgánico, lo que ayudo a crear una atmósfera de confianza y respeto entre todos. La ceremonia transcurrió de lo más normal, pero al finalizar. Me sorprendieron con algo que jamás me había pasado...UN GLOBO DE CANTOYA GIGANTE, sí leíste bien jajaja.
Después de las fotos familiares afuera del templo, empezaron a prender el globo y logramos ver como se elevaba sobre todos nosotros con los rostros enormes de los ahora recién casados. Fernando y Shantal son súper alivianados por lo que congeniamos súper bien. La fiesta estuvo llena de sorpresas y los invitados traían la actitud ON FIRE. Cerraron la noche con banda y mariachi...por lo que se imaginarán como terminó todo. No pude quedarme a bailar ya que al día siguiente volaba temprano.
Esta boda fue una de esas sorpresas que la vida te da de vez en cuando...para evitar olvidar la magía que habita en ella.
































































































































































